desmalezadoras - inoculantes - semillas forrajeras - sembradoras - cosechadoras - tractores

ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA

ARBOLES ARGENTINOS
AUTOCTONOS

Ficus Monckii
HIGUERÓN = GUAPOÍ

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ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA Etimología: Ficus Monckii: Ficus, antiguo nombre de la higuera, Monckii (mono), higuera del mono. Estos primates se alimentan de sus frutos, desempeñando un papel fundamental en la dispersión de las semillas. Familia: Moráceas

ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA Otros nombres: Higuerón; Ibapoí (Ivá poí, Yvá po’y, Yvapoy, Ibapoy); Guapo’y; Guapoy; Higuerón bravo; Higuera estranguladora; Atrapapalo; Agarrapalo; Gomero indígena.

ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA Arbol nativo de gran porte que desarrolla una inmensa copa, considerado un árbol epifito por sus vigorosas raíces aéreas que al crecer van tomando la savia del árbol sobre el cual se aloja y terminan por cubrirlo y ahogarlo, de allí el nombre de Higuera estranguladora, Higuera brava o Atrapapalo.

ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA El proceso se inicia cuando las aves o mamíferos que comen sus pequeños frutos (minúsculos higos) depositan sus semillas en cavidades o grietas de otros árboles, luego estas semillas germinan absorbiendo humedad y materia orgánica de la corteza en descomposición y van emitiendo raíces en todas direcciones, que aprisionan el árbol en el que se alojaron y descienden al suelo. Una vez que estas raíces llegan al suelo, se unen y fortifican convirtiéndose en un gran tronco que en su interior conserva los restos del árbol estrangulado.

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ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA Cuando está crecido, es un árbol imponente, de grandes hojas ovaladas y gruesas. Sus ramas y sus raíces son vigorosas aunque sus frutos son pequeños higos que los pájaros comen y luego deyectan las semillitas en las horquetas de los demás habitantes vegetales. Allí, la minúscula simiente germina y crece alimentada por sus propias raíces aéreas, sin robar la savia del amigo que lo sostiene.

ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA Se sustenta como la Flor del aire. Poco a poco, sus largas raicillas bajan engrosándose hasta ser poderosas como troncos. Al llegar a tierra, se afirman y toman más fortaleza.

ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA Entonces, se convierte en sólido árbol que ahogará a su anfitrión. No es un parásito chupador de la savia ajena. Es que, siendo tan cariñoso, sus afectos tienen tal vigor que ahogan en sostenidos abrazos. Muchas veces, los pajaritos defecan en las propias horquetas del Guapo’y.
ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA Las semillas tragadas el día anterior, germinan allí y crecen abrazándose al padre, con peligroso cariño. Eso le da la mala fama que tiene para endilgarle todos los estigmas posibles: Traga palo, Asesino, Traicionero, Desagradecido y otros epítetos antojadizos.
ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA Verdaderamente es un constrictor vegetal, que luego de aprovechar la hospitalidad, estrangula lentamente a su anfitrión. Aún así, ¿acaso puede hablarse de maldad entre los árboles? Ninguno lleva ése sentimiento en sus savias. Se trata solamente del impulso de sobrevivir.

ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA Pero, desde otros aspectos, el Guapo’y, ofrece varias bondades. Machacando sus ramas, se extrae un líquido lechoso muy bueno como purgante que también combate la anquilostomiasis y otros parásitos intestinales. Si crece en el suelo, se transforma en gigantesco árbol, capaz de cobijar bajo su sombra lo equivalente a una casa. Además, pueden ser usados sus perfiles como metafórica figura en la que, una insignificante semilla, abate al más fornido árbol o destruye un antiguo edificio, si no se toman precauciones.

ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA Sin dudas, el Guapo’y es de cuidado. Siendo sus higuitos muy apetecidos por los pájaros, su población aparece por todas partes. Al hacerse ciudadano, no desprecia ningún lugar para echar raíces. Sus diminutas semillas se instalan en la corteza de árboles, en techos y rajaduras de paredes. Si se las deja crecer a su arbitrio, hasta derrumbará la casa.
ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA En ése caso: ¡Cuidado! Ha nacido un gigante. La pequeña plántula puede estar agazapada en cualquier sitio y su desarrollo conlleva muchos riesgos, ya esté en intersticios de la vereda, muralla, zócalo, techo o cualquier otro lugar. No respeta ni los edificios históricos. Por supuesto, él nada conoce de historias, sólo sabe que ésas casas antiguas les ofrecen murallones de adobe, ideales para germinar y crecer. En cuanto alcance la feracidad de la tierra, sus raíces podrán hender las paredes o lo que fuere. Aunque su madera es blanda, casi fofa, en la medida de su crecimiento, sus raíces se constituirán en poderosas garras.

ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA Conozco muchas historias sobre el Guapo’y, además de una hermosa leyenda aborigen. Recuerdo que, a poca distancia del casco de una estancia en Tava-i, había uno tan grande que parecía un galpón. Según me contó el Capataz, creció ahogando a su protector, una palmera de Yata-i, para convertirse en árbol de grandes dimensiones con un enorme espacio de sombra. Copudo y útil, un día, por estar sobre suelo muy arenoso, intensas lluvias aflojaron sus sostenes y una tormenta lo derrumbó. Pero, sin amilanarse, con sus raíces al aire, improvisó otras que sirvieron de anclaje y sustento. Acostado, siguió manteniendo su monumental cáliz. Lo utilizaban como lugar de desensille de los montados, para dejar a su sombra el sulky o el carro, y como depósito de postes que se apilaban parados entre sus innumerables y gruesas raíces formando un verdadero laberinto, refugio de cluecas y otros animalitos. Era realmente portentoso el servicio que prestaba a la peonada durante los momentos de descanso y espera.

ARBOLES ARGENTINOS AUTOCTONOS - ARBOLES DE LA PATAGONIA ARGENTINA En la ciudad, es combatido en todas formas. Es cierto que, si se lo deja prosperar, los daños causados son importantes pero, muchas veces, es la misma desidia del propietario, la que permite que se ocasione el perjuicio, por no sacarlo a tiempo de su pared o techo. La culpa no es sólo del árbol. Es común escuchar el ulular del viento entre sus hojas, como es común que se le endosen las peores calumnias. El Guapo’y no se inmuta por ello, sigue siendo un constrictor vegetal, una boa que va ajustando sus anillos en lento y letal crecimiento, pero se trata de su sobrevivencia."

Auspicia: DODGE

 

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