| Es indudable que nuestros suelos se han degradado en su fertilidad química y física. Estos procesos se han originado a principios de siglo como consecuencia de una agricultura que no tuvo en cuenta principios de conservación, acelerando los procesos de erosión de suelos y nutrientes. | |
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La remoción del suelo con la consiguiente oxidación de la materia orgánica
y la consecuente pérdida de nitrógeno, sumando a esto una crecientes
extracción de nutrientes con cultivos de altos rendimientos, que no fue
acompañada con la reposición de los mismos por medio de fertilizantes,
desemboca en la actual situación de deficiencia. Las leguminosas forrajeras, especialmente la alfalfa se caracterizan por tener altos requerimientos de nitrógeno, en algunos casos mayores a los que el suelo puede brindar. |
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La diferencia entre lo que el suelo aporta y lo que la planta realmente
necesita, puede ser obtenido de la fijación biológica a través de la
asociación simbiótica entre bacterias y plantas. |
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Recientes trabajos
realizados en alfalfa mediante la utilización de metodología
isotópica (15N), con valores promedios de biomasa seca variable entre
5600 y 17200 Kg . ha -1 y un contenido de nitrógeno de 190 a 570 Kg .
ha –1 , señalan que la cantidad de nitrógeno derivada de la
fijación biológica varía entre 110 y 360 Kg . ha –-1.
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Presentación
Individual
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