SANTA FE.- Entre 15.000 y 18.000 personas
sin techo, alrededor de treinta y cinco mil alumnos sin clase, doce
escuelas inutilizadas, veinte rutas destruidas y pérdidas que en el sector
privado alcanzan los 2000 millones de pesos son el tremendo balance
parcial de los costos de la inundación que, desde el 29 de abril último,
castiga a Santa Fe. . Ahora, llega la no menos difícil tarea de iniciar
la reconstrucción de una provincia que ha quedado con su economía
devastada. Treinta localidades afectadas y más de 2,5 millones de
hectáreas productivas bajo el agua no hacen más que agravar el panorama
que debe enfrentar el gobierno del justicialista Carlos Reutemann. . El
proyecto global de reconstrucción será definido por una unidad ejecutora
llamada Recuperación de la Emergencia Hídrica y Pluvial, que dispondrá de
un fondo que se integrará con aportes provinciales, nacionales e
internacionales. . El gobierno nacional enviará 150 millones de pesos, al
tiempo que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo
aportarán cien millones de dólares. . Para ello, el gobernador de Santa
Fe, Carlos Reutemann, recibió autorización legislativa para endeudarse
hasta quinientos millones de pesos. Sin embargo, se estima que, más allá
de las obras que resuelva el Estado, las pérdidas conjuntas del sector
privado -según un estudio de la Fundación Libertad- ascienden a unos dos
mil millones de pesos, si se suman los perjuicios comprobados en toda la
cuenca del Salado, donde más de 30 localidades y 2,5 millones de hectáreas
productivas sufrieron los efectos de la inundación. . Por lo que adelantan
algunos informes técnicos, entre 15.000 y 18.000 habitantes que poseían su
vivienda en la zona inundable del Oeste, en terrenos que otrora
conformaron el valle aluvional del río, deberán ser relocalizados. De lo
contrario, se seguirá violando una ley provincial, aprobada en 2000, que
precisamente impide estos asentamientos.
Por José E. Bordón
Corresponsal en Santa Fe/ Diario La Nación
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